DESPUÉS QUE CANTA EL HOMBRE…
Parte III y final…Sobre “Erase que se era”…
Todos los arreglos son lindos, preciosos…algunos geniales…varios de los temas readecuados en tonos o medios tonos más bajos… el estilo mucho más pausado que las versiones ya conocidas …un cambio que denota el paso de los años (y también la evolución de la historia y los acontecimientos) haciendo diferencia entre la forma urgente de expresarse en aquella época de juventud y la manera de hoy, que no lucha contra el tiempo ni precisa alzar la voz, y aún así, sigue estremeciendo…
Como se había dado en otras ocasiones, esperaba que uno o más temas, me marcaran de alguna forma significativa… “una mujer” ya lo había hecho en su versión inédita así que sabía que nada podría contradecir esa conexión…y así fue precisamente… esta nueva versión (el único tema del álbum en que Silvio se acompaña sólo de su guitarra), es como esos sueños de los que no quisiéramos despertar nunca…ciertamente…”pobre de todos los que amen así…”
La sorpresa fue doblemente inesperada y se dio con “Cuántas veces al día” y “Después que canta el hombre”…
El primer tema, me impresionó de manera instantánea…los motivos son varios…la letra, la voz de Silvio y muy especialmente su manera de interpretar, me pareció espectacular…los instrumentos que participan… me imaginé armónica, guitarra eléctrica, batería…y un estilo de blues que ya lo había mencionado en otra instancia, me acercaron a otro episodio inolvidable en mi vida...uno ocurrido coincidentemente "a los 27 días de mayo", pero del año en curso…y como para añadir un último detalle, tengo la impresión de que ésta versión es una de las que presenta más diferencias respecto a su antecesora.
El segundo, "Después que canta el hombre", a pesar de no escucharlo habitualmente, ya me gustaba desde hacía tiempo…y esta versión, acompañada de una guitarra flamenca maravillosa , sólo consigue hacerla imprescindible…
Con este trabajo de musicalización, creo que Silvio logra un bello equilibrio en este álbum “Erase que se era”… preservar como pilar fundamental el sonido de la guitarra, entre una serie de instrumentos que destacan por sí solos pero que no silencian las cuerdas, si no que las acompañan, dejando que los matices se vuelquen en pos de los temas…y en esto, las flautas de Niurka vuelven una vez más a complementar esa belleza…
Por todas las razones antes mencionadas y todas aquellas que no alcancé a incluir, es que elegí el nombre que lleva esta crónica desarrollada en tres partes…
Porque en más de 20 años de seguir al trovador…mi conclusión fuera de ser rebuscada, es simple…definitiva y sencilla…
Después que canta Silvio…la vida es infinitamente mejor…


